Ecoturismo y sostenibilidad, alternativa a la Semana Santa tradicional

Más allá de procesiones y torrijas, la Semana Santa se emplea como una excusa perfecta para convertirse en ecoturista y visitar alguno de los más de 600 espacios naturales protegidos en España, viajando siempre de forma sostenible.

Ecoturismo

atardecer mar menorLa lista de objetivos incluye una gran variedad de espacios, entre los que destacan por su extensión las Marismas de Doñana en Huelva -50.720 ha.-, la Albufera de Valencia -21.000 ha.- y el Mar Menor en Murcia -14.933 ha.-, todos ellos ubicados en el litoral para los amantes de la naturaleza salvaje a pie de playa.

Los apasionados de la montaña también tienen dónde elegir, especialmente con el magnífico macizo de los Picos de Europa -67.455 ha.-, que acoge una gran riqueza faunística: desde el urogallo al oso pardo, pasando por el rebeco cantábrico.

Uno de los sectores del ecoturismo que mayor auge ha experimentado en los últimos años es el ornitológico gracias a la existencia de las Zonas de Especial Protección para las Aves integradas en la Red Natura 2000, que ocupa cerca de un 30 % del territorio español y más de 72.000 kilómetros cuadrados de superficie marina.

La Red Natura 2000 nació con la finalidad prioritaria de conservar una red de espacios naturales que asegure un futuro para los distintos tipos de hábitats que pueden encontrarse en Europa, así como para las especies que allí residen.

Alojarse en hoteles rurales, dar un paseo a caballo, colaborar con un huerto ecológico o practicar cualquiera de las múltiples rutas de senderismo disponibles en todo el territorio nacional son otras formas de disfrutar de las vacaciones de Semana Santa en contacto con la Naturaleza e incrementar así nuestra sensibilidad hacia el medio ambiente.

Normas de sosteniblidad


Eso sí: una de las prioridades del ecoturista pasa por no deteriorar el entorno y, si es posible, dejarlo mejor de lo que estaba antes de acercarse a él, lo que puede conseguirse respetando unas sencillas normas de sostenibilidad.

Entre ellas, generar la menor cantidad de basura posible y recogerla para depositarla en los contenedores adecuados, no encender fuego en entornos naturales, no dañar la fauna ni la flora y tener en cuenta en todo momento las normas tanto generales como locales de uso del espacio.

El transporte público o en bicicleta son las opciones de desplazamiento recomendadas pero, si es inevitable viajar en coche, lo más adecuado es hacerlo en grupos compartiendo el vehículo y asumiendo medidas de conducción eficiente como las marchas largas y la reducción de velocidad.

Si alguno de los acompañantes de viaje es una mascota, especialmente si se trata de un perro, es necesario garantizar las medidas adecuadas para su comodidad y seguridad, que serán también las del resto de excursionistas.

La regla de oro es que el perro nunca debe ir suelto en el interior del vehículo.

Si el animal es pequeño, lo mejor es que viaje en un transportín en el suelo del asiento trasero y, si es grande, en el maletero, separado con una red o rejilla, pero también puede ir sentado en el asiento trasero del coche siempre que vaya sujeto con un arnés de doble anclaje.

Es importante llevar su cartilla de identificación y, por supuesto, nunca dejarlo solo en el interior del coche.

Para redondear el esfuerzo por la sostenibilidad estas vacaciones, hay que recordar el ahorro energético: desenchufar los aparatos eléctricos y comprobar que no haya pérdidas de agua, antes de salir de casa. Efeverde

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